Talleres Presenciales de
Constelaciones Familiares y algo más...

PRÓXIMO TALLER

DE CONSTELACIONES FAMILIARES

 

FACILITA: LAURA MISKOWSKI

 

👉 PRIMER TALLER DEL CICLO 2023
 
🗓 Fecha: 21 de Enero
 
⏲ Horarios: Sábado 9:30 hs a 14 hs
 
📌 Lugar: Av. Colón 4551, 1er Piso, Córdoba Capital
 

🔹 INFORMES e INSCRIPCIONES:

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Las Constelaciones Familiares exponen dimensiones que a veces no conocemos y por ello no ponderamos, nos muestran otras dimensiones del amor. Cuando comenzamos a configurar partimos desde una imagen problema y, paso a paso, se van dando movimientos hacia una imagen de solución en la que cada quien ocupa su lugar, se hace responsable de lo propio y al final…todos son buenos.

Es por eso que nos dan un tipo de entendimiento completamente diferente a cerca de los conflictos.

En una constelación recibimos insights nuevos e imágenes curativas en una forma no verbal. Las absorbemos directamente por los sentidos. Vemos imágenes nuevas de nuestras relaciones. Es más, hasta  sentimos cómo estas dinámicas circulan por nuestros cuerpos. Esta experiencia es mucho más profunda que las ideas en la forma de meras palabras y puede afectar nuestra la relación con la familia y con el sistema al que pertenecemos de tal manera que parece sin esfuerzo. Y este tipo de proceso nutritivo se mueve en forma lenta pero segura dentro de nosotros y nuestro sistema familiar.
Es un movimiento que tiene consecuencias profundas, que puede dar una nueva dirección a nuestras vidas.

Las constelaciones son provechosas por el impulso que crean más que por lograr buenas resoluciones. Es el nuevo impulso el que puede dar un ímpetu para la sanación en la vida real.

Al pensar nos distraemos de nuestra experiencia y la elaboración verbal puede mantenernos trabados al nivel del problema, no nos permite abordar la solución. Imagínese disfrutar de una bella puesta de sol. Entonces imagínese analizar los fenómenos científicos que producen tal evento óptico. Aunque pudiese ser muy útil de alguna manera, se alejaría de la experiencia directa de la puesta del sol. Del mismo modo es mejor que no tratemos de analizar nuestra propia constelación. Deje que los movimientos curativos que la acompañan actúen en el espacio de su alma.  Es mejor atesorar la experiencia para que penetre lo mas profundo posible. Inmediatamente después de su propia constelación, manténgase por un momento quieto/a a solas para permitir que este proceso comience mientras la experiencia está fresca.

El facilitador puede hacer sugerencias que amplifiquen o enfoquen nuestra imagen beneficiosa. Esto puede incluir el enfoque en un elemento particular de la constelación como por ejemplo la sensación de los padres apoyándonos físicamente o el uso de frases curativas. También podrían incluirse actos para ayudarnos a reincorporar a un miembro familiar olvidado, por ejemplo desplegar su foto en nuestra casa, visitar su sepultura o hacer otro ritual de reconocimiento. Aparte de estos actos de conocimiento, no necesitamos hacer nada específico con la constelación para que tenga su efecto. Este trabajo nos ayuda a ponernos mas profundamente conectados con todos los miembros de nuestro sistema familiar, vivos y muertos. Los efectos sanadores del trabajo se desarrollan a su propio tiempo pasó, cuando abandonamos la necesidad de hacer algo.

Cuando regresamos a casa del taller debemos tener cuidado de no hablar a otros acerca de nuestra experiencia. Es extremadamente difícil explicar las constelaciones a aquellos que no las han vivido. Es normal que mucha gente sea escéptica acerca de algo que está tan lejos de la experiencia normal y que desafía tanto la manera normal de percibir el mundo. Incluso siendo amistosos, una conversación analítica puede desconectarnos de la imagen curativa de la constelación. De tal manera, es mejor esperar un poco antes de tratar de hablar de nuestra constelación.       

Cualquier cosa que pase en una constelación no debe usarse como receta para su comportamiento. La imagen tiene que descansar en su alma. A veces durante mucho tiempo, quizás medio año o más. Y uno no hace nada para cambiar. Las imágenes ya actúan, simplemente estando. Y al cabo de un tiempo en el alma se reúne la fuerza necesaria para hacer lo correcto. Aquello que es correcto y bueno será diferente de lo que uno ahora acaba de ver. El alma de la persona sabe mucho más todavía y al final uno sigue a su propia alma y así tiene la plena fuerza. Por tanto no sigue ni al terapeuta ni tampoco a esta imagen. Uno sigue a su alma. Pero esta imagen ha impulsado algo en su alma que posteriormente hace posible el actuar.

¿Y ahora cómo sigo? Aunque suene a slogan…siga participando.

A través de los años son muchas las personas que han tomado parte de los talleres de constelaciones familiares que coordino. En general los que se acercan por primera vez al grupo es porque necesitan la claridad que la constelación aporta, traen alguna inquietud o tema a resolver, son consultantes. Esta sería la intención primera: “tengo un problema y necesito ver o conseguir alguna solución.”

En mi práctica advierto que existe una especie de avidez de solucionar, de constelar si ó si. Sin embargo es, a través de la misma vivencia, que percibo la importancia de participar y esto por muchas razones. Constelaciones familiares nos insta a reflexionar sobre todos nuestros vínculos, sobre la vida misma en toda su plenitud.

Seguir participando nos ayuda a entender que constelaciones familiares no es la solución mágica de abrir el sistema. Una de las mejores formas de procesar el movimiento que se da en la constelación es seguir participando. El hecho de ser representante aportará entendimiento de los órdenes a la vez más fuerza y energía para sostener el propio proceso.

En este “poner el cuerpo” se da un rico aprendizaje y muchas veces las personas resuelven e integran procesos propios y profundos.

Otras de las cosas que se aprende siendo participante es a observar. En el momento en que uno se ubica en el espacio empieza a percibir impulsos, movimientos, emociones. El aprendizaje al que me refiero es el de poder estar observando eso que pasa sin identificarse, por que no es propio, como un entrenamiento en disociación instrumental. Esta me permite tener conciencia de lo que estoy sintiendo y poder expresarlo si la dinámica lo requiere y una vez terminada la constelación poder soltar el rol.

Otro aprendizaje tiene que ver con procesos personales o la propia historia. Es que a pesar de que uno representa algo de otro y a pesar de saber que es del otro, siempre que uno representa esa experiencia trae información o conocimiento que puede ser útil para disparar un darse cuenta propio. Suele suceder que en repetidas ocasiones le toca a la misma persona representar personas en situaciones similares, con emociones similares. Y sucede que cuando esa persona se da cuenta qué de ella tiene que ver con ese rol esa tendencia disminuye o desaparece.

Estos son algunos de los beneficios de participar pero… para mí el regalo más importante es que puedo agradecer. Son muchas las ocasiones en que me he encontrado con que las personas que constelaron ven frutos del trabajo y se acercan a agradecerme por lo acontecido (Incluso trayéndome un presente) En esos casos miro lo que está sucediendo y con agradecimiento respondo: “No es conmigo la deuda, sólo he sido un representante más con la responsabilidad de coordinar. La mejor forma de agradecer lo recibido es participar. Ser grupo de soporte para otros que necesitan la ayuda.”

Entonces, aquellos que recibieron, vuelven a verter lo tomado en otros que necesitan y así seguimos creciendo en alma y que nos involucra a todos los que de una u otra manera hemos sido alcanzados por este gran movimiento del espíritu que se despliega a través de las Constelaciones Familiares.

Bendiciones lleguen a todos los que de una u otra manera colaboramos en el fluir de la vida… con amor.